Archivos de la categoría Sermones

Cristo resucitó, ¿resucitará la Iglesia?

Por el R. P. Bernardo Arizaga – Sacerdote de la F.S.S.P.X
Sermón del Domingo I después de Pascua

No era cosa fácil para Jesús convencer a sus mismos discípulos que Él, después de haber muerto, había vuelto a la vida. Con sus ojos, algunos lo habían visto sufrir sobre la Cruz; habían visto la herida de su pecho. Con sus manos habían tocado el frío cuerpo, lo vieron ser bajado del madero y lo habían sepultado. Por eso, no podían creer que estaba vivo: ¡Los muertos no se vuelven a la vida por sí mismos!

Sin embargo, Él, antes de morir lo había dicho. Mas la resurrección es una cosa tan difícil, que interpretaron sus palabras como una parábola.

Recordemos las dos apariciones que narra el Evangelio de hoy, las cuales hizo Jesús para que volvieran a afirmar su fe en él; y luego saquemos algún fruto para nosotros. Sigue leyendo

Rincón Castellani: Domingo de Ramos (2)

El 2º comentario al “Passio” de San Mateo que habíamos prometido versa sobre la legalidad de la muerte de Cristo.

Hace tiempo leímos en un diario yanqui una noticia curiosa: que los israelitas de Nueva York querían hacer una revisión jurídica del proceso a Cristo; es decir, reunir otra vez el Sinedrio, rever testimonios y pruebas, y dictar sentencia definitiva. No sé si se hizo. Lo curioso sería que lo hubiesen hecho y hubiesen condenado de nuevo a muerte al Nazareno ese, que tanto ha dado que hacer. La verdad es que en todo rigor debían hacer eso; porque si llegaran a absolverlo, tenían que volverse todos cristianos; o mejor dicho, ya lo serían1.

Pero si lo han hecho, lo probable es que la sentencia no ha sido ni “guilty”, ni “non guilty”; sino una sentencia de “not proven” o “out of legality”: nulo por irregularidad de forma jurídica. El proceso de Cristo ha sido altamente ilegal. Sigue leyendo

Rincón Castellani: Domingo de Ramos (1)

En el Domingo de Ramos se lee durante la misa la Pasión según San Mateo; y en el curso de la Semana Santa se leen las otras tres “Pasiones” –la de San Juan, se canta. La Iglesia quisiera que toda esta Semana se recordara de continuo y meditara la Pasión de Cristo. Pero para poder hacer eso, hay que ser fraile.

La Iglesia quisiera que se meditara la Pasión de Cristo toda la vida; que eso significan los Crucifijos; y los “Calvarios” que se yerguen sobre todas las montañas y lomas en los países católico-germanos de Europa; meditación a la que no puede agotar ninguna vida de hombre. La actual devoción al “Corazón de Jesús” significa lo mismo: es la Pasión de Cristo contemplada en el interior, es decir, en sus afectos, que fueron infiernados; y en su causa, que fue el Amor –el amor no correspondido. Es decir, los dolores del alma. San Juan es el “scriba ánimæ Christi”, el notario del corazón de Jesús.

Haremos dos comentarios de la pasión y muerte de Cristo: uno sobre los dolores de su alma (sobre lo cual escribió un sermón inmortal E. Newman) y otro sobre la legalidad de la muerte de Cristo. Hoy día, después del historiador Gibbons, muchos escritores impíos sostienen que la muerte de Cristo “fue legal”. Sigue leyendo

La Esperanza y la Confianza

Sermón del IV Domingo de Cuaresma “Lætare”
P. Santiago de Jesús Estévez

En este tiempo de Cuaresma, los textos de las Misas –muchos de ellos– nos hablan del pecado y sus consecuencias; pero a la vez, la Iglesia, como buena Madre y gran pedagoga, nos propone otros, para incitar en nuestro corazón la Esperanza en el perdón y la Confianza en Dios, pues la Liturgia está hecha para la gloria de Dios en primer lugar, y luego para nuestra Santificación.

Es a lo que nos mueve el tracto de la Misa del IV Domingo de Cuaresma: a la Esperanza y a la Confianza. «Los que confían en el Señor son como el Monte Sión; jamás se tambaleará el que habita en Jerusalén. Jerusalén está rodeada de montañas; así rodea el Señor a su pueblo desde ahora y para siempre» (Salmo 124, 1-2).

¿No es acaso, motivo de confianza pensar que Dios nos protege de la misma manera que una muralla protege a una ciudad?

Para cultivar la virtud de la Esperanza y hacerla crecer en nuestros corazones son necesarias tres cosas:

    I. Apreciar, en su justo valor, los bienes eternos.

    II. Confiar plenamente en Dios.

    III. Desechar victoriosamente todo sentimiento de temor y desconfianza. Sigue leyendo

La Parábola del Hijo Pródigo

Evangelio del II Sábado de Cuaresma

P. Alfonso Calsina

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este acoge a los pecadores y come con ellos”… Entonces les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo”.

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