Archivos de la categoría Apologética

El Bautismo de los recién nacidos

Por el R. P. Alfonso Calsina
Sacerdote F.S.S.P.X – Salta, Argentina

¿Es necesario bautizar a los niños recién nacidos? ¿No es mejor que ellos profesen voluntariamente su intención de bautizarse cuando alcancen el uso de razón? Estos y otros interrogantes se plantean a menudo en las conciencias de los fieles católicos.
Intentaremos en estas líneas responder a ellos siguiendo las enseñanzas de la Iglesia, que como Madre amorosa quiere la salvación de sus hijos, disponiendo todos los medios para ello.

El Bautismo es absolutamente necesario para la salvación de los niños. Jesucristo instituyó este sacramento para comunicar la gracia santificante, sin la cual el alma no puede salvarse. Ahora bien, los niños no pueden obtener esta gracia sino por el Bautismo, por carecer del uso de razón. Recordemos que un adulto puede recibir la gracia santificante por el deseo voluntario, sin necesidad de recibir el sacramento (“Bautismo de deseo”); lo cual es imposible al niño.

Para explicar y probar esta afirmación recurriremos a diferentes autoridades. Sigue leyendo

Medios establecidos por Dios para santificarnos: El Bautismo

El Bautismo es un sacramento que borra el pecado original y los pecados actuales, haciéndonos cristianos, hijos de Dios y de la Iglesia.

Necesidad del Bautismo

El Bautismo es absolutamente necesario para la salvación. Las palabras de Jesucristo son terminantes: «En verdad, os digo: si alguien no renace a la vida espiritual por el agua y el Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de los cielos» (Juan III, 5).

El Bautismo puede ser suplido o reemplazado por el martirio: es el Bautismo de sangre; o por un perfecto amor de Dios, con el deseo, al menos implícito, de ser bautizado: es el Bautismo de deseo. Sigue leyendo

No hay más que una religión buena (2)

P.– ¿Está obligado el hombre a buscar la verdadera religión?
R.– Sí: el hombre está rigurosamente obligado a buscar la verdadera religión cuando duda seriamente de que no profesa la verdadera.

Es un hecho que hay hombres que creen profesar la verdadera religión, y otros que tienen dudas sobre el particular. Ahora bien, los que se creen sinceramente en posesión de la verdadera, no tienen obligación de inquirir cuál sea la verdadera religión. Si de hecho no la poseen, su buena fe los excusa, mientras no tengan ninguna sospecha de estar en el error.

Los que dudan seriamente están en la obligación rigurosa de aclarar sus dudas. El hombre debe practicar una religión: sólo una religión es agradable a Dios; luego, el hombre está obligado a indagar su voluntad para ejecutarla.

El buen sentido enseña que, cuando están en juego graves intereses, hay que informarse acerca de los medios de asegurarlos. ¿Y qué interés más grave que los del alma y de su eterno destino? Yo no puedo arrostrar a sangre fría esta terrible alternativa ante la cual me he de hallar al otro lado de la tumba: una eternidad de tormentos, o una eternidad de dicha. Debo saber por qué medios y en qué religión puedo salvar mi alma. Si permanezco indiferente, mi conducta será la de un insensato.

Puede decirse de la religión lo que Pascal decía de Dios: «No hay más que dos clases de hombres razonables: los que aman a Dios con todo su corazón, porque le conocen, y los que le buscan de todo corazón, porque no le conocen».

La Religión Demostrada – P. A. Hillaire

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Doctrina Católica sobre el Limbo

Por el R. P. Jerónimo Gervasi

Como es sabido, de un tiempo a esta parte se ha puesto sobre el tapete de las discusiones teológicas la existencia del limbo de los niños. Esto, si se lo considera bien, no consiste en otro ejercicio que sacar de los textos conciliares –que en esto, como ya se supo decir, son bombas de efecto retardado– las consecuencias lógicas y necesarias.

Lo que más nos llama la atención en alguna que otra referencia hecha sobre este tema por medio de la prensa, es oír decir por parte de ciertos especialistas frases tales como “esta teoría está hoy en crisis”, sugiriendo así que el Limbo, en realidad, nunca ha dejado de ser un postulado de teología ficción; o bien, “los teólogos ahora piensan que”, como si no hubiesen enseñanzas que forman parte del patrimonio teológico de la Iglesia, y que no pueden abandonarse sin, al mismo tiempo, negar otras verdades, muchas de ellas igual o aún más ciertas que el Limbo mismo, y con ello, ponerlo todo en tela de juicio.

Por eso es importante conocer claramente qué es lo que la Iglesia siempre, constantemente y en todas partes ha enseñado sobre esta materia, de modo que nadie sea ni sorprendido ni engañado prestando oídos a lo que ya San Pablo llamaba «profanas y vanas palabrerías, y argumentos de la falsamente llamada ciencia» (Timoteo 6, 20). Sigue leyendo

No hay más que una religión buena (1)

P.– ¿Pueden existir varias religiones buenas?
R.– No; pues no puede haber sino una sola religión verdadera.

Así como no hay más que un solo Dios, no hay más que una sola verdadera manera de honrarle; y esta religión obliga a todos los hombres que la conocen.

1° Una religión, para ser buena, debe agradar a Dios. Pero como Dios es la verdad, y una religión falsa no podría agradarle, no puede aprobar una religión fundada sobre la mentira y el error.

2° No puede existir más que una sola religión verdadera, pues la religión es el conjunto de nuestros deberes para con Dios, y estos deberes son los mismos para todos los hombres. Y, a la verdad, estos deberes nacen de las relaciones existentes entre la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre. Pero como la naturaleza de Dios es una, y la naturaleza humana es la misma en todos los hombres, es evidente que los deberes tienen que ser los mismos para todos. Por consiguiente, la verdadera religión es una y no puede ser múltiple. Las formas sensibles del culto pueden variar; la esencia del culto, no.

3° Toda religión comprende tres cosas: dogmas que creer, una moral que practicar y un culto que rendir a Dios. Si dos religiones son igualmente verdaderas, tienen el mismo dogma, la misma moral, el mismo culto; y entonces ya no son distintas. Sigue leyendo

Respuestas católicas a preguntas de todos los días

¿Qué es el Ecumenismo?
Respuesta del Padre Peter R. Scott (FSSPX)

P. Peter ScottLa descripción de este movimiento de diálogo y de intercambio mutuo en cuestiones religiosas con los no-católicos, y esto sobre una base de igualdad, se encuentra primero en una Encíclica del Papa Pío XI, “Mortalium Animos – Acerca de cómo se ha de fomentar la verdadera unidad religiosa”, publicada en 1928. A continuación la descripción del Papa:

«Convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin, suelen, estos mismos, organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes, e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, a cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión.» (§2) Sigue leyendo

El carpintero de Nevers

Mons. Gaume arguye en esta forma a un librepensador:

«Puesto que pretendéis que la conversión del mundo por un judío crucificado es una cosa muy natural y muy lógica, ¿por qué, después de tantos siglos, nadie ha renovado jamás el experimento? Ensayadlo vos mismo, os lo ruego. Nunca empresa alguna fue más digna de un gran corazón: vuestra filantropía, vuestra compasión por el género humano, doblegado bajo el yugo de la superstición, os prohiben rehusar el experimento propuesto; conocéis los elementos del problema y los tenéis al alcance de la mano.

Un día bajáis a las orillas del Loira, llamáis a doce marineros y les decís: “Amigos míos, dejad vuestras barcas y vuestras redes, seguidme”. Ellos os siguen; vos subís con ellos a la inmediata colina, y, apartándoos un poco, los hacéis sentar sobre el césped y les habláis de la siguiente manera: Sigue leyendo