Rastro

Voy siguiendo tus pasos muy de lejos,
descifrando tu estela ensangrentada
y el rastro de tu cruz, que en el terreno
serpea y se disipa en la distancia.

Quiero encontrar tus sienes espinosas,
el divino refugio de tus llagas
y el olor a vinagre de tu boca
que puede perdonar mis muchas faltas.

¿Dónde estás? ¿Dónde estás? Se hace de noche
y no quiero acampar. En la montaña
pude escuchar a mudos dando voces,
a ciegos que estrenaban la distancia,

a leprosos besar sus propias manos
y a sordos bautizarse en la palabra.
¡Y vi muertos salir del camposanto
volviendo jubilosos a sus casas!

Ando tras de tu voz que aplaca mares,
suplicando el reposo de mis aguas;
y he traído mis peces y mis panes
para multiplicarlos con tu gracia.

Pero yo sé que el viaje no es en vano.
Te encontraré y, al fin, tus santas manos
guardarán los despojos de mi barca.
¡Y habrá un amanecer de lino blanco
cuando alcance tu orilla iluminada!

Jorge Antonio Doré
PoesíaHispana.com

No olvidemos a Benjamín

Carta del Director del Seminario de la Fraternidad San Pío X en Estados Unidos

Queridos Amigos y Benefactores:

Liberados de nuestros pecados por la absolución sacramental y listos para nuevos combates, salimos del confesionario en paz. Pero, desafortunadamente, caemos de nuevo en nuestras faltas habituales. El demonio, siempre al acecho, trata de desanimarnos para que dejemos la práctica de la confesión bajo el erróneo pretexto de que es inútil –¿no son nuestras recaídas la prueba evidente? Sin embargo, no debemos dudar ni de la eficacia del sacramento ni de nuestra recta intención cuando, llenos de dolor por habernos atrevido a oponernos a la Divina Majestad, nos acusamos, sin excusas, ante el tribunal de Dios y determinamos no ofenderlo nuevamente.

¿Cómo es entonces que caemos tan fácilmente?

Muy simple, es porque, como los diez hermanos del Patriarca José, ¡olvidamos asegurarnos de la presencia de Benjamín!

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¡Bienvenidos!

Damos la bienvenida a todas aquellos católicos comprometidos a vivir la religión como Dios quiere y como lo enseña la Iglesia de siempre.

Tambien damos la bienvenida a aquellas personas que quieren conocer un poco más acerca de la Iglesia que fundó Nuestro Señor Jesucristo hace 2000 años.