Veredicto

Ajeno al veredicto, el hijo duerme,
duerme en cuna de agua en paz profunda
mientras su madre se acaricia el vientre
dudando si volverse nido o tumba.

Inquieta, suma, resta y delibera
-jurado y juez a un tiempo- sin testigos
que puedan defender esa inocencia
que crece en sus entrañas como niño.

No. Tal vez no dé a luz y le encomiende
su flor a un jardinero sin conciencia
que arrancará del surco su simiente
como quien se deshace de una piedra.

Quizás esas pupilas diminutas
no estrenen claridades del mañana
ni observen el entorno de la cuna
donde el amor se viste de esperanza.

Quizás esos pequeños pies no lleguen
a intentar horizontes, y esas manos
hambrientas de caricias, nunca entierren
su peso en el refugio de un regazo.

Acaso queden frases nunca dichas
por labios que aún se deben perfilar,
y esa frente que hoy se abre hacia la vida
se eclipse antes del acto de pensar.

La madre saca cuentas. Duerme el niño;
duerme en sombras. Confiado. Y duerme en paz
ajeno al decisivo veredicto
de portazo de sangre… o de hijo,
de milagrosa vida… o de final.

Jorge Antonio Doré
PoesíaHispana.com

Respuestas católicas a preguntas de todos los días

¿Puede aceptarse la cremación siempre que el cuerpo permanezca inalterado durante el funeral y sólo sea cremado luego de la Misa de Responso?

Respuesta del Padre Peter R. Scott (FSSPX)

P. Peter ScottEs falso afirmar que la cremación es aceptable siempre que el cuerpo esté presente en el funeral.

Las leyes tradicionales de la Iglesia son muy explícitas en este punto. A aquéllos que hayan solicitado que sus cuerpos sean cremados, se les negará cristiana sepultura, a menos que hubieren dado alguna muestra de arrepentimiento (Canon 1240, §1, 5). Esto significa que se les negará cualquier tipo de Misa de Responso o ceremonia pública, incluso una Misa de aniversario (Canon 1241). La razón de este estricto reglamento se encuentra en el hecho de que los masones y los enemigos de la Iglesia, que no creen en la resurrección del cuerpo, alentaron esta práctica como una negación clara al respeto que se merece el cuerpo como templo del Espíritu Santo, que resucitará en el último día. Es una costumbre pagana, abominable a la santidad de la vida Católica. Sigue leyendo

Cristo, Rey de la Patria Eterna

por Monseñor Thiamer Toth

Hemos de considerar y meditar la vida eterna. ¿A qué obedece la triste realidad de que entre nosotros sean tan pocos los católicos que impregnan de religión todos los días y todos los actos de su vida cotidiana? La causa de tal hecho estriba en que no sabemos ver la vida eterna con la mirada de los santos. Cuando las pruebas nos abruman cual piedras que pesaran toneladas, no sabemos volvernos con el rostro transfigurado al cielo.

Los santos eran hombres como nosotros; tenían un cuerpo como el nuestro y tenían que luchar con los mismos obstáculos en su camino; sus enemigos eran como los nuestros; las mismas tentaciones y los mismos recursos. Pero hay un punto en que difieren de nosotros de modo extraordinario: meditaban de continuo estas tres cuestiones: ¿Quién es Dios? ¿Qué es la vida terrena? ¿Qué es la vida eterna? Sigue leyendo

Confesión

Perdóname, Dios mío. Perdona mis pecados
y esta culpa que hoy lloro con los ojos cerrados,

pero otro aldabonazo de conciencia me asalta
y pinta ante mis ojos mi más reciente falta.

He vuelto a hacer jirones el velo del santuario
con todas las espinas que cultivo a diario.

¡Cuánto daría, cuánto, por serte siempre fiel
y no empapar tus labios con mi esponja de hiel!

Sé que nada merezco sino sombra y rechazo
y que la luz me vuelva la espalda de un portazo,

mas mi dicotomía de santo y pecador
–a pesar del pecado– reclama un redentor.

Y en la incesante pugna de mi alma contra el barro
me sublimo, me pierdo, Te busco y me desgarro

mientras mi vida gira como una doble noria
que viste pesadillas con cintillos de gloria.

Pero aquí vuelvo siempre, al pie del crucifijo
que es la llave del cielo con que tu santo Hijo

nos insta hacia lo eterno. Hoy acepto tu oferta.
Por tu misericordia, ¡no me cierres la puerta!

Prometo remendarte tu velo malogrado
volviéndome pequeño, poniendo el mundo a un lado.

Perdóname, Dios mío. Por todos los desiertos
te seguiré buscando con los ojos abiertos.

Jorge Antonio Doré
PoesíaHispana.com

Respuestas católicas a preguntas de todos los días

¿Está mal ser un donante de órganos?
Respuesta del Padre Peter R. Scott (FSSPX)

P. Peter ScottHay ciertas circunstancias en las cuales claramente se puede permitir. Por ejemplo, si una persona tiene dos órganos y sólo uno es realmente necesario. Uno de ellos puede ser donado a otra persona, como ocurre en los transplantes de riñón. También está permitido en el caso de ser posible la extracción del órgano después de una muerte real de la persona, como sucede con las córneas. Sigue leyendo