Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo

“Venid, Espíritu Santo, alumbrad mi mente; venid, consumid mi corazón”.

Antes de la Ascensión, Jesús recomienda a los Apóstoles que se queden en Jerusalén, esperando la venida del Paráclito prometido.

Santas mujeres, discípulos y los Apóstoles estaban orando en el Cenáculo, bajo la dulce presidencia de María, su Reina… cuando he aquí que un viento impetuoso sacude la casa… y el Espíritu Santo baja del cielo en forma de lenguas de fuego que se posan sobre cada uno de los asistentes.

Y poseídos del Espíritu, comienzan a hablar lenguas desconocidas…
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