Tuesday, 1 de April de 2008
1 de Abril: San Hugo
1 de abril
SAN HUGO,
Obispo y Confesor
n. 1053 en el Delfinado, Francia;
†1 de abril de 1132 en Grenoble, Francia

¡Ay de vosotros los que ahora reÃs!
porque os lamentaréis y lloraréis.
(Lucas 6, 25)
Los júbilos eternos son la recompensa del llanto que San Hugo vertÃa oyendo las confesiones de sus penitentes. Fue obispo de Grenoble durante 52 años, y cumplió sus deberes con celo cada vez mayor. Por espacio de treinta años soportó con paciencia una dolorosa enfermedad; durante cuarenta años resistió al demonio que le sugerÃa blasfemias contra Dios. Tuvo la dicha de recibir en su diócesis a San Bruno y a sus compañeros, y de visitarlos con frecuencia en el yermo de la Cartuja. Murió el 1 de abril de 1132, próximo a los 80 años de edad.
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MEDITACIÓN I. Pon los ojos en las miserias de esta vida: mira cuántos pobres, cuántos enfermos, cuántas personas afligidas; a la vista de tantos sufrimientos, te conmoverás y exclamarás: ¿Qué hice yo, oh Dios amabilÃsimo, para ser preservado de estas aflicciones? Agradece a Dios esta merced; humÃllate viendo que no puedes o que no quieres soportar nada, mientras tantas otras personas sufren tan crueles dolores. II. Mira a los que el mundo llama dichosos, a los que, reuniendo en sà los bienes de la naturaleza y de la fortuna, parece estuvieran a cubierto de toda miseria común al resto de los mortales. Cuando hayas considerado a estos favoritos del mundo, pregúntate a ti mismo: ¿Cuánto durará esta aparente felicidad? ¿Cuántas penas, deseos, remordimientos de conciencia, aprensiones terribles, acompañan a estas riquezas y a estos placeres? ¡Ah! ¡cuántas miserias y tristezas se esconden bajo el oro y la púrpura! Brillan por afuera, por adentro no son sino miseria (Séneca). III. Cuando te tiente el espÃritu de orgullo, mira la tierra y di en ti mismo: ¿De qué te enorgulleces tú, que pronto estarás encerrado en una tumba y serás pisado por los transeúntes? Si estás afligido, mira el cielo, anÃmate y di: ¡Ah! esta vida no durará siempre, iré al cielo, donde Dios enjugará mis lágrimas y calmará mis penas. Busquemos, amemos ardientemente los bienes que permanecen para los que los hallaron, que no pueden ser arrebatados a los que los adquirieron (San Gregorio). |
La modestia.
Orad por los que se hallan en pecado mortal.
ORACIÓN
Oh Dios omnipotente, haced que la augusta solemnidad del bienaventurado Hugo, vuestro confesor y pontÃfice, aumente en nosotros el espÃritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.
Martirologio Romano (1956)
1 de abril
Fuentes:
- Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. - Tomo II; Patron Saints Index.

