Oración para pedir perdón
Oh Dios, dadme en esta hora la gracia de reconocer debidamente mis pecados ante Vos, y de arrepentirme de ellos verdaderamente. Borrad de vuestro libro, Señor de misericordia, mis múltiples acciones cometidas contra Vos. Perdonadme todas las distracciones en la oración, mis pecados de omisión, y mis pecados deliberados contra la conciencia.
Dadme luz para ver lo que he de hacer, valor para emprenderlo y firmeza para llevarlo a cabo. Que en todas las cosas avance en la obra de santificación, de la realización de vuestra voluntad; y que en definitiva, por vuestra misericordia, pueda alcanzar la gloria de vuestro Reino eterno, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
–Venerable J. H. Newman
Oración al acostarse
Oh buen Dios, haced que mientras yo duerma, mi corazón esté velando: que sea yo preservado de todo mal por vuestros ángeles, a los cuales ordenasteis que me guarden en todos mis caminos.
Protesto que mientras estaré entregado al sueño, quisiera adoraros del modo que os adoran vuestros ángeles en el cielo, y ya que la naturaleza exige el reposo de mi frágil y miserable cuerpo, os ofrezco las adoraciones que os tributan los espíritus celestiales, así como las oraciones, las lágrimas, las mortificaciones y penitencias de todos vuestros siervos que pasan una gran parte de la noche entregados a estos piadosos ejercicios.
Aceptad, Dios mío, estos ofrecimientos y deseos de mi corazón, para que de día y de noche no cese de alabar vuestro santo nombre. Os pido, Señor, esta gracia por los méritos del Sagrado Corazón de vuestro santísimo Hijo mi Redentor y Salvador mío. Amén.
Antes de entregarse al sueño
Tendido al verme sospecho
que está la muerte cercana.
¿Me levantaré mañana?
¿Será mi tumba este lecho?
Señor, ten mi pecho
lleno de Tu amor, de suerte
que no me asuste la muerte,
venga cuando Tú dispongas,
con tal que al morir me pongas
donde pueda amarte y verte.
Señor mío Jesucristo,
Padre de mi corazón,
perdona mis pecados que Tú sabes
mejor que yo cuántos son.
Son infinitos ¡Dios mío!
Infinitos, Señor, son.
Échame la penitencia
y dame la absolución
y si esta noche me muero
me sirva de confesión.
Antes de acostarte, rocía con agua bendita tu lecho y reza algo, por ejemplo: tres Avemarías por tu perseverancia, añadiendo luego las siguientes jaculatorias:
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

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