Via Crucis significa camino de la cruz, y consiste en recorrer con el pensamiento el camino que recorrió Jesucristo, desde que le cargaron la cruz en el pretorio de Pilatos, hasta la cumbre del monte Calvario. Es una de las devociones más útiles, más agradables a Dios, enriquecida con una indulgencia plenaria por cada vez que se la practique.
Lo esencial para ganar las indulgencias del Via Crucis es: 1. Estar en estado de gracia. 2. Recorrer las estaciones; mas, si fuese grande el concurso, bastaría volverse a cada estación, sin moverse de un lugar a otro. 3. Meditar la Pasión. 4. No interrumpir el ejercicio. 5. Hacerlo donde está canónicamente erigido el Via Crucis. Los impedidos física o moralmente de hacer esta devoción en tales lugares, pueden rezar con corazón contrito veinte Padrenuestros, Avemarías y Glorias, teniendo en la mano un Crucifijo bendecido para este fin, y ganarán las mismas indulgencias.
Oración preparatoria
Por la señal…
Pésame, Dios mío…
¡Oh amabilísimo Jesús mío!, heme aquí postrado ante vuestro divino acatamiento, implorando vuestra misericordia en favor de tantos pecadores infelices, de las benditas almas del purgatorio, y de la Iglesia universal. Aplicadme, os ruego, los merecimientos infinitos de vuestra sagrada Pasión, y concededme los tesoros de indulgencia con que vuestros Vicarios en la tierra enriquecieron esta devoción del Vía Crucis. Aceptadlos en satisfacción de mis pecados y en sufragio de los difuntos a quienes tengo más obligación de socorrer.
Y Vos, Madre dolorosísima de mi Redentor, por aquella amargura que inundó vuestro corazón cuando acompañasteis a vuestro Santísimo Hijo al Calvario, haced que se empape mi alma en los sentimientos que embebían entonces la vuestra. Alcanzadme vivo dolor y detestación de mis pecados, y aliento para abrazarme con la cruz, y seguir las huellas de vuestro dulcísimo Hijo Jesús, nuestro sumo Capitán y Rey eterno. No me neguéis estas gracias, Madre mía: haced que, teniendo ahora parte en la pena de vuestro Hijo y en vuestro quebranto, merezca ser partícipe de su triunfo y de vuestras alegrías en la gloria. Amén.
Estaciones
Primera estación · Jesús es condenado a muerte
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, dulce Salvador mío, que siendo el Creador del cielo y de la tierra, habéis aceptado ser juzgado y condenado por un tribunal humano, para que yo no sea condenado en el tribunal divino! Concededme la gracia de llorar mis pecados que son la causa de vuestra muerte.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Segunda estación · Jesús sale con la cruz a cuestas
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, que dijisteis: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”! Dignaos fortalecerme, a fin de que acepte cristianamente todas las cruces que vuestro amor me envíe para alcanzar mi salvación.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Tercera estación · Jesús cae por primera vez
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús!, que caído bajo el peso de la Cruz os levantáis tan generosamente, dignaos darme el valor necesario para levantarme enseguida por medio de la oración y la penitencia, cuando tenga la desgracia de caer en el pecado o en el desaliento.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Cuarta estación · Jesús encuentra a su Santísima Madre
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh dolorosísima Madre mía, que, unida a Jesús, participasteis de un modo tan perfecto en la Pasión de vuestro Divino Hijo! Dignaos concederme la gracia de llorar con Vos y de tener mi corazón traspasado como el vuestro, por tantos sufrimientos como Jesús padeció por mi salvación.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Quinta estación · Jesús es ayudado por el Cireneo
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, que queréis que nosotros añadamos nuestra pequeña gota de agua al cáliz de vuestra pasión! Dignaos enseñarnos a sufrir de buen grado por Vos los pequeños sacrificios y las penas de cada día, y a unir nuestros trabajos y nuestros sufrimientos a los vuestros.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Sexta estación · La Verónica enjuga el rostro de Jesús
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, que dejáis el retrato de vuestro Divino Rostro en el velo de la Verónica! Dignaos imprimir de tal manera vuestra imagen en mi alma, que fortalecido por el valeroso ejemplo de esta santa mujer, nunca jamás me deje arrastrar por el cobarde respeto humano.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Séptima estación · Jesús cae por segunda vez
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, que abrumado por mis pecados tan numerosos caéis por segunda vez! Perdón por todas mis faltas. De ahora en adelante, acudiré a la oración en las tentaciones, sin desalentarme jamás; huiré de las ocasiones peligrosas y, con vuestra gracia, quiero no volver a caer.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Octava estación · Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, que decís a las mujeres de Jerusalén: “No lloréis por Mí, sino por vosotras y por vuestros hijos”! Dignaos concederme la gracia de llorar mis pecados y de considerarlo todo a la luz de vuestros juicios.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Novena estación · Jesús cae por tercera vez
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, que una vez más os levantáis para entregaros al verdugo por mi salvación! Dignaos concederme la perseverancia hasta la muerte, sin desesperar jamás.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Décima estación · Jesús es despojado de sus vestiduras
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, tan cruelmente despojado de vuestras vestiduras! Perdón por todos los escándalos de la moda. Dignaos inspirarme, con el sentido de la modestia cristiana, un vivo horror de todo lo que ofende a la virtud de la pureza, y haced que para permanecer puro tenga el valor de mortificar mi vista y todos mis sentidos.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Undécima estación · Jesús es clavado en la cruz
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, que para salvarme habéis soportado el cruel suplicio de la crucifixión! Dignaos enseñarme a mortificar mi carne y todas mis pasiones desordenadas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Duodécima estación · Jesús muere en la cruz
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Jesús, que en vuestra agonía perdonasteis a vuestros verdugos, abristeis el Cielo al ladrón arrepentido, y nos disteis a vuestra Madre para que fuese la Madre de nuestras almas! Dignaos, por vuestra muerte dolorosa, concedernos la gracia de morir, desde ahora, al pecado y de tener una santa muerte en vuestro amor.
En unión con vuestra muerte y en expiación de mis pecados, acepto desde ahora la muerte que os plazca enviarme. ¡Corazón agonizante de Jesús, y Vos, Corazón Inmaculado y Doloroso de María!, os confío mi última hora y la última hora de todos los pecadores.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Decimotercera estación · Jesús muerto en los brazos de su Madre
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh dolorosísima Madre mía, son mis pecados los que han crucificado a vuestro Divino Hijo! Dignaos enseñarme a contemplar cada día estas Santas Llagas, y a refugiarme en ellas con el pensamiento en las tentaciones.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Decimocuarta estación · Jesús es puesto en el sepulcro
℣. Os adoramos, Cristo, y os bendecimos.
℟. Porque por vuestra Santa Cruz redimisteis al mundo.
¡Oh Madre mía dolorosa! No quiero abandonar el sepulcro en el que dejáis el cuerpo ensangrentado de Jesús sin prometeros, ayudado de vuestra intercesión, vivir como buen cristiano hasta la muerte.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
℣. Señor, tened piedad de nosotros.
℟. Piedad, Señor, piedad.
℣. Las almas de los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.
℟. Amén.
℣. Madre llena de aflicción.
℟. De Jesucristo las llagas, grabad en mi corazón.
Oración final
De San Alfonso María de Ligorio.
Señor mío Jesucristo, que para redimir al mundo de la esclavitud del demonio, quisisteis nacer entre nosotros mortal y pasible, ser circuncidado, reprobado de los judíos y entregado por Judas con ósculo sacrílego, ser preso y, como inocente cordero que llevan al matadero, ser presentado ignominiosamente en los tribunales de Anás, Caifás, Pilatos y Herodes; ser acusado por testigos falsos, azotado crudelísimamente, coronado de espinas, herido con bofetadas, golpeado con una caña, escupido y cubierto de oprobios, despojado de vuestros vestidos, crucificado, levantado en la Cruz entre dos ladrones, abrevado con hiel y herido con una lanza. Por esas vuestras amargas penas que yo, aunque indigno pecador, voy meditando, y por vuestra Pasión y Muerte, libradme de los tormentos del infierno y dignaos llevarme a donde llevasteis a aquel dichoso ladrón, que fue crucificado con Vos, ¡oh Jesús mío!, que con el Padre y el Espíritu Santo vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
🇻🇦 Adoramus te, Christe
℣. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
℟. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
℣. Miserere nostri, Dómine.
℟. Miserere nostri.
℣. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
℟. Amen.
℣. Sancta Mater, istud agas.
℟. Crucifixi fige plagas cordi meo válide.

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