Ángel mío amado, te suplico que vayas donde descansa mi Jesús. Di al Divino Salvador que lo adoro, que lo amo con todo mi corazón. Invita al adorable Prisionero de Amor a que venga a mi corazón y establezca en él su morada. Este corazón es demasiado pequeño para alojar a un Rey tan grande, pero quiero agrandarlo por el amor y la fe. Amén.

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