Domingo 1 de noviembre de 2026 · Fiesta de todos los SantosFacebookInstagramContacto

Novena en honor del Patriarca San José

Oración a San José para todos los días

Santísimo Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús, virginal Esposo de María, tesorero y dispensador de las gracias del Rey de la gloria, a Vos elijo desde hoy por mi verdadero Padre y Señor, en todo peligro y necesidad, a imitación de vuestra querida hija y apasionada devota Santa Teresa de Jesús. Enseñadme a orar, Vos que sois maestro de tan soberana virtud, y alcanzadme de Jesús y María, que no saben negaros cosa alguna, la gracia de vivir y morir santamente como Vos, y la que os pido en esta novena [aquí se pide la gracia que se desea conseguir en esta Novena], a mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

Días de la novena

Día primero · Amor de San José al prójimo

Dos ejemplos de amor al prójimo que veía el Santo en Jesús y María bastaban para inflamarle en este amor. La prueba más subida de amor es orar y perdonar a los que mal nos quieren, o nos han hecho daño. Dotado el Santo de un corazón noble y compasivo, socorría con larga mano a los menesterosos, repartiéndoles sus bienes y salario.

¡Oh, Santo mío!, haz que yo te imite, y ejercite tu caridad con mi alma, que está harto necesitada. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Día segundo · Fervor de San José

San José fue prontísimo en todo lo tocante al servicio de Jesús Hijo de Dios. Siervo bueno y fidelísimo, siempre vivió, padeció, trabajó y murió por hacer con prontitud la voluntad de Dios. Para un corazón que ama como el de San José, los sacrificios son cuanto más costosos, más apetecibles. Aprende del Santo la verdadera devoción. Mira cómo tú dejas tus ejercicios de piedad, cómo dejas para lo último tus buenas obras.

¡Oh devotísimo y fervorosísimo San José!, alcanzadme un destello de vuestro fervor. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Día tercero · Prudencia de San José

Dotado San José de todas las virtudes en grado heroico, no podía faltarle la que es reina de todas. Como oveja en medio de los lobos, se guardó y guardó a su Hijo Jesús y a su Esposa María sin recibir ningún daño. En todo resplandeció la prudencia celestial del Santo. Mira y practica lo que te enseña San José. No seas fácil en prometer ni precipitado en hablar y obrar, y el Señor te ayudará y bendecirá tus proyectos. Así nos lo enseña el glorioso y prudentísimo Patriarca San José.

¡Oh prudentísimo San José!, ayudadme a obrar y vivir prudentemente, como enseña vuestro ejemplo. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Día cuarto · Fortaleza de San José

San José sentía en el alma las penas e incomodidades de Jesús y de María, y procuraba suavizarlas con su diligencia y ardiente amor, enteramente olvidado de sus penas. Imitemos la fortaleza de San José. Acojámonos a su poderoso patrocinio y seremos con él fuertes con la fortaleza de Dios, venceremos a todos nuestros enemigos, y vivirá nuestra alma en la región serena de la paz, preludio de la eterna que hemos de gozar en el cielo.

¡Oh, Santo Patrono mío!, socorredme en las tribulaciones de cada día e inspiradme con el ejemplo de vuestra fortaleza. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Día quinto · Paciencia de San José

La vida de San José fue un prolongado y continuo martirio. Mas ¿cómo lo padeció el Santo? Con resignación, con paz, con alegría, completamente sumiso a la voluntad del altísimo. Sufre todos los trabajos que Dios te envíe, si no con alegría, a lo menos con paciencia y resignación cristianas. Mira que todo pasa, y con estos trabajos momentáneos, si bien los sufres, te ganas la gloria del cielo.

¡Oh San José, Espejo de paciencia!, sostenedme en mis sufrimientos y penalidades para poder ofrecerlos en reparación por mis tantas faltas. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Día sexto · Pobreza de San José

Vivió pobre San José, y se hizo pobre dando todos los bienes que tenía. Mira al Santo en Belén, con tanta pobreza, que en noche frigidísima sólo tuvo por albergue una destartalada cueva que ofrecer a María y al Hijo de Dios en su nacimiento. Pobre voluntario y santísimo obrero es San José, para ser en verdad el Padre de los pobres, el Consuelo de los indigentes y el Socorro de huérfanos y desvalidos. ¡Qué felices seríamos todos en este mundo si imitásemos tan divinos ejemplos! Sé dadivoso y limosnero por amor de Jesús, María y José, y no te pesará jamás.

¡Oh queridísimo amante de la pobreza, mi buen San José!, infundid en mi vida ese desapego por los bienes pasajeros, para preocuparme sólo del Sumo Bien eterno. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Día séptimo · Mansedumbre de San José

San José fue perfectísimo en esta virtud. San José fue manso en su trato con el prójimo, afabilísimo y dulcísimo en la conversación, grave y suave en su porte exterior. Su templanza en acciones y palabras, y su aspecto, que reflejan una santidad y vida celestial, fue el imán suavísimo que cautivó los ánimos de cuantos le trataron. Admiremos en silencio tan hermosa virtud en el Santo y confundámonos e imitémosle.

¡Oh justísimo Patrono San José!, guiad mis acciones para que siempre reflejen vuestra templanza y mansedumbre. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Día octavo · Pureza de San José

San José, por su pureza angelical, mereció ser esposo de la más pura de las vírgenes. Los dos lirios de virginal fragancia son María y José, con quienes Jesús moró y conversó familiarmente como hijo por espacio de treinta años. ¿Eres puro y casto? Sólo siendo puro y casto serás admitido en el reino de los cielos. Pídelo al castísimo Esposo de María, San José.

¡Oh José castísimo!, asistidme siempre para que pueda conservarme puro y casto, a ejemplo vuestro y de vuestra purísima Esposa, la Santísima Virgen María. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Día noveno · Conformidad de San José con la voluntad de Dios

Toda la vida de San José está resumida en estas palabras: “Dios mío, vuestra voluntad quise tener siempre en medio de mi corazón. Hágase siempre en mí, de mí y de todas mis cosas vuestra santísima voluntad”. Haz, devoto de San José, de la necesidad virtud: conforma en todas las cosas tu voluntad con la de Dios, y tu corazón morirá en abundancia de paz, y reinará eternamente con Jesús, María y José en la gloria.

¡Oh fidelísimo San José!, guiadme y asistidme para ser siempre fiel a la voluntad de Dios, con resignación y paciencia. Amén.

Ahora se rezan siete Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos; y así todos los días.

Oración final para todos los días

Acordaos, Santísimo Esposo de María, dulce Abogado San José, que jamás se ha oído decir que ni uno solo de los que han acudido a vuestra protección o implorado vuestro socorro haya quedado sin consuelo. Animado con esta confianza, vengo a vuestra presencia en este día, y me encomiendo fervorosamente a vuestra bondad. ¡Oh padre adoptivo de mi Redentor Jesús!, no desatendáis mis súplicas, antes bien, acogedlas propicio, despachadlas favorablemente y socorredme con piedad. Amén.

Compartir:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.