SAN GERMÁN DE PARÍS
Obispo y Confesor
n. 496 en Autun, Francia
† 576 en París, Francia
Era peregrino, y me hospedasteis; estaba desnudo, y me vestisteis; estaba enfermo, y me visitasteis; estaba en prisión, y vinisteis a Mí.
Mateo 25, 35-36

San Germán, obispo de París, tenía tanta compasión por los pobres prisioneros que, no pudiendo obtener su liberación de los hombres, pedíala a Dios y rompía sus cadenas mediante sus plegarias. Su casa estaba sin cesar invadida por una muchedumbre de desventurados, a quienes servía de padre. Siempre tenía varios pobres a su mesa, donde nada veíase que no fuese simple y frugal. Fue advertido del día de su muerte y lo hizo escribir en la cabecera de su lecho. Puesto que tú no sabes el día de la tuya, piensa en ella todos los días.
Meditación sobre las obras de misericordia
- Estás obligado a hacer obras de misericordia: no es sólo un consejo que Jesucristo te da, es un mandamiento que te impone; y si no lo observas, no hay paraíso para ti. En el día del juicio, te salvarás por haber practicado las obras de misericordia, o te condenarás por haberlas descuidado; porque todo lo que haces o rehusas a tu prójimo, a Jesucristo mismo es a quien lo haces o lo rehusas. Da poco para recibir mucho, da un pedazo de pan para recibir el paraíso (San Pedro Crisólogo).
- Da ropa a los pobres que carecen de ella; tú estás cubierto de oro y de seda, da por los menos lo que tienes en exceso para cubrir los miembros de Jesucristo. Visita a los enfermos, sobre todo a los pobres, y ayúdalos cuanto puedas. Vete a las cárceles, ocúpate de los desdichados que gimen en ellas: si son inocentes, merecen que les tengas piedad; si son culpables, acaso tú lo seas más que ellos. Si hubiera de encarcelarse a todos los que han ofendido a la majestad de Dios, el mundo no sería más que una dilatada prisión.
- Si tu pobreza no te permite asistir con tus bienes a esas tres clases de personas, hazles una caridad espiritual: visita a los presos, consuela a los pobres y a los enfermos; agradece a Dios el que no haya permitido que te veas reducido al estado en que los ves. En fin, graba bien en tu espíritu este pensamiento: Espera en vano misericordia aquél que, a su vez, no usó de misericordia (San Pedro Crisólogo).
La práctica de las obras de misericordia.
Orad por los prisioneros.
HACED, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Germán, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.
Fuentes: Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. | Tomo II; Patron Saints Index.


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