Domingo 1 de noviembre de 2026 · Fiesta de todos los SantosFacebookInstagramContacto

Ofrecimiento para hacerse por las mañanas

Su Santidad Pío IX, por un Breve de 30 de septiembre de 1850, concedió una indulgencia de 500 días, que extendió después a tres años, a todos los que recen, al menos con un corazón contrito, al principio del día, esta oración. Los que la hayan rezado durante todo el mes, podrán ganar una indulgencia plenaria cumpliendo con las condiciones ordinarias. Estas indulgencias son aplicables a las almas del purgatorio.


Señor Dios omnipotente, heme aquí, postrado en vuestra presencia, para apaciguaros y honrar a vuestra divina Majestad en nombre de todas las criaturas. Pero ¿cómo podré hacerlo, siendo yo mismo un miserable, un pecador? ¡Ah! Sí, lo puedo y lo quiero, puesto que sé que os gloriáis de ser llamado el Padre de las misericordias, y que por amor a nosotros habéis entregado a vuestro Hijo único, que se ha inmolado por nosotros sobre la cruz, y que por nosotros también renueva sin cesar sobre nuestros altares esa inmolación de Sí mismo. He aquí porqué, pecador, pero arrepentido, miserable por mí mismo, pero rico en Jesucristo, me presento a Vos, y con el fervor de todos los Ángeles y Santos, con los sentimientos del Inmaculado Corazón de María, os ofrezco en nombre de todas las criaturas, las misas que se celebran en este momento, con todas las que se han celebrado y se celebrarán hasta el fin del mundo. Tengo intención de renovar esta ofrenda en todos los instantes de este día y de toda mi vida, para rendir a vuestra Majestad infinita un honor y una gloria digna de Vos, para aplacar vuestra indignación, y presentar a vuestra justicia la satisfacción que tiene derecho a exigir por nuestros crímenes; para implorar vuestras misericordias sobre mí y sobre todos los pecadores, sobre todos los fieles vivos y difuntos, sobre la Iglesia entera, y principalmente sobre su Jefe visible, el soberano Pontífice romano, y, en fin, sobre los pobres cismáticos, sobre los herejes e infieles, a fin que se conviertan y obtengan también la salvación eterna. Amén.

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