Primera ocupación del cristiano por la mañana
Amaneció por fin un nuevo día para ti, alma cristiana. ¡Cuántos hay que no pueden decir otro tanto! ¡Cuántos ayer se acostaron sanos, y hoy amanecieron enfermos! ¡Cuántos ayer ufanos se divertían pecando, y están ahora sin remedio condenados! ¿No será, pues, justo, que agradezcas a Dios tan grande beneficio, y te consagres, así que te despiertes, al servicio de su Majestad? No te dejes dominar de la pereza, porque sólo es propio de un corazón villano sacrificar al demonio las primicias de un nuevo día, que Dios te concede graciosamente para que le ames, y amándole te granjees la eterna felicidad. Levántate aprisa, te dice el Ángel como en otro tiempo a San Pedro, cuando le sacó de la cárcel. Vístete con gran recato, pues estás en la presencia de aquel Dios ante quien se encorvan de respeto los más encumbrados Serafines. Vestido y puesto de rodillas, ármate con la señal de la cruz, y con toda reverencia habla así al Señor:
Altísimo Dios y Señor mío, Verdad infalible, en quien creo; Clemencia inefable, en quien espero; Bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas, y a quien me pesa de haber ofendido: os doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado hasta ahora. Ofrezco a honra y gloria vuestras, todos los pensamientos, palabras, obras y trabajos del presente día, con intención de ganar cuantas indulgencias pueda, rogándoos por los fines que tuvieron los Sumos Pontífices al concederlas, y aplicándolas en sufragio de las benditas Ánimas del Purgatorio y en satisfacción de mis pecados.
No permitáis, Padre mío amorosísimo, que os ofenda en este día: libradme de los lazos que me tiende el enemigo, y dadme fortaleza para huir de las ocasiones de pecar, y vencer mi pasión dominante. Quiero vivir y morir en vuestra santa fe; para que sirviéndoos en esta vida, merezca gozaros en el reino eterno de la gloria. Amén.
Alcanzadme este favor, Ángeles y Santos del cielo; y Vos en especial, glorioso(a) San(ta) [nombre del santo patrono], Patrón(a) y abogado(a) mío(a), interceded por mí.

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