Bajo vuestro amparo, querida Madre, e invocando el misterio de vuestra Inmaculada Concepción, deseo continuar mis estudios y labores literarias. En vuestra presencia, me comprometo solemnemente a dedicar mis estudios principalmente a estos fines: contribuir a la mayor gloria de Dios y promover vuestra veneración entre los hombres. Por ello os ruego, amorosísima Madre, Vos que sois Sede de la Sabiduría, que bendigáis mis esfuerzos en vuestra bondadosa misericordia. Y aún más, prometo con verdadero afecto y espíritu dispuesto, que es mi deber en justicia, atribuir todo el bien que he de recibir enteramente a vuestra poderosa intercesión por mí ante la santa Presencia de Dios. Amén.

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