Dios mío, creo firmemente que estáis aquí presente, y os adoro humildemente en unión con los Ángeles y Santos. Me pesa haberos ofendido, pues sois infinitamente bueno, y el pecado os desagrada. Os amo sobre todas las cosas y con todo mi corazón. Os ofrezco todo mi ser y todo mi poseer, mi alma con todas sus facultades, y mi cuerpo con todos sus sentidos. Iluminad mi entendimiento e inflamad mi voluntad, para conocer y cumplir vuestra voluntad. Os imploro dirijáis todas las facultades de mi alma, todos mis pensamientos y afectos, a vuestro servicio y gloria, así como a mi propia santificación y salvación. Amén.

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