Dios omnipotente, Creador de todas las cosas, acordaos que las almas de los infieles, de los herejes y de los pecadores, son obra de vuestras manos, y que han sido hechas a vuestra imagen y semejanza. Sin embargo, con deshonor de vuestro Nombre, se llena de estas almas el infierno. Acordaos de que Jesucristo, vuestro queridísimo Hijo, ha sufrido, por salvarlos, una muerte cruelísima; os pedimos encarecidamente que no permitáis que sea por más tiempo objeto del desprecio de esos infieles e ingratos; tened piedad de ellos en atención a las súplicas de las almas santas y de la Iglesia, la santísima Esposa de vuestro Hijo; acordaos de vuestra misericordia, olvidad su idolatría y su infidelidad, y haced que conozcan y amen a Aquél que enviasteis al mundo para que sea nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrección, Jesucristo, Nuestro Señor, a quien sea dada gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Deja una respuesta