Divino Jesús, que no rechazáis a nadie y abrís vuestro Corazón a todos los pecadores arrepentidos, tened piedad de todos los que invocan vuestro santo Nombre; escuchad las súplicas de vuestros siervos que desean adoraros en espíritu y en verdad; haced que todos los que se han consagrado a vuestro Sagrado Corazón, en cualquier parte en que se encuentren, experimenten, en este momento, los beneficios de vuestra misericordia; que sus corazones saquen del vuestro la alegría verdadera y el amor perfecto, oh, Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
Oh, divino Corazón de Jesús, abrasado de amor por nosotros, abrasad nuestros corazones en un tierno amor hacia Vos.
Oh María, concebida sin pecado, rogad por nosotros que a Vos recurrimos.
San José, Santos Apóstoles, Santos Ángeles, todos los Santos del cielo, proteged a la Iglesia e interceded por nosotros.

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