Plegaria popular de Castilla
Virgen del Carmen pura, raudal de amores,
Consuelo de mis penas y mis dolores.
Amparo y luz del hombre, sostén del niño,
Divina inspiradora de mi cariño.
Madre de quien en sus ansias en Ti confía,
Amor de mis amores, Virgen María.
Azucena fragante de Dios encanto
Que a tus hijos amparas bajo tu manto.
Tú en prenda de cariño dejaste al hombre
Tu hermoso escapulario, tu dulce nombre.
Los malos corazones que no te quieren
Sin dicha y esperanza viven y mueren;
Mas los que en ti confían, los que te imploran
Sienten grandes consuelos aun cuando lloran.
Y en las horas de angustia y en sus dolores
Siempre ante ti se postran los pecadores.
El náufrago que gime, la nave rota,
Cuando la mar revuelta con furia azota,
Y el que siente en su alma los vendavales
De las pasiones torpes y criminales,
A Ti sus ojos vuelven, luciente faro,
A tu seno se acogen buscando amparo.
Cuando el triste infortunio llame a la puerta
Y en mí clave la muerte su garra yerta,
En el trance supremo de la agonía
No me niegues tu amparo Virgen María.

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