A la llaga del pie izquierdo
Adoro, ¡oh Jesús Crucificado!, la llaga santísima de vuestro pie izquierdo, y por el dolor agudísimo que sentisteis cuando lo atravesó y desgarró el duro clavo, os suplico perdonéis los malos pasos de mi vida y no me dejéis dar uno solo más por los caminos del pecado.
Señor, pequé; tened misericordia de mí.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
A la llaga del pie derecho
Adoro, ¡oh Jesús Crucificado!, la llaga de vuestro pie derecho, y por el dolor y agonía al sentir sobre ella el peso de vuestro santísimo cuerpo, os pido dirijáis siempre todos los pasos de mi vida por los caminos de la penitencia y la santidad.
Señor, pequé; tened misericordia de mí.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
A la llaga de la mano izquierda
Adoro, ¡oh Jesús Crucificado!, la llaga de vuestra mano izquierda, y por el desgarramiento que sentisteis en ella al penetrar el agudo clavo, os ruego, con todo fervor de mi alma, que en el último día no me apartéis del lado de vuestros escogidos con la sentencia de condenación eterna.
Señor, pequé; tened misericordia de mí.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
A la llaga de la mano derecha
Adoro, ¡oh Jesús Crucificado!, la llaga de vuestra mano derecha, y por el acerbísimo tormento que sentisteis con el santo cuerpo colgado y pendiente de ella, os suplico amorosamente que esa santa mano me bendiga siempre, me sostenga en mis debilidades, me levante en mis caídas, y me ayude a subir y clavarme en vuestra cruz.
Señor, pequé; tened misericordia de mí.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
A la llaga del costado
Adoro, ¡oh Jesús Crucificado!, la sacratísima llaga de vuestro costado abierto por la lanza; lanza cruel que os atravesó el corazón; lanza feliz que penetró dentro de él; lanza bendita que nos abrió la puerta de los divinos tesoros. Oh Jesús, por esa llaga amorosa, y por la última gota de sangre que salió por ella, y por el dolor que traspasó el alma de vuestra Santísima Madre, os pido y suplico que introduzcáis mi corazón dentro del vuestro, y que en él viva, y en él muera, y en él sea misericordiosamente juzgado por Vos, absuelto y lleno de vuestro gozo eterno.
Señor, pequé; tened misericordia de mí.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oremos.
Os rogamos, Señor, miréis benigno a estos vuestros siervos, por los cuales Nuestro Señor Jesucristo se entregó voluntariamente en manos de sus enemigos, y sufrió el tormento de la cruz. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Por las intenciones del Papa:
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

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