Los que rezaren esta consagración con corazón contrito delante de una imagen del Sagrado Corazón, ganarán una vez al día cien días de indulgencia, y una indulgencia plenaria al mes, bajo las condiciones ordinarias, los que la hubiesen rezado de la misma manera todos los días del mismo. (Pío VII, 26 de setiembre de 1817).
Amable Jesús mío, para atestiguaros mi agradecimiento, y en reparación de mis infidelidades, os doy mi corazón, me consagro enteramente a Vos, y me propongo, con el auxilio de vuestra gracia, no ofenderos más.

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