¡Oh Jesús mío!, os consagro mi corazón y os ruego lo alberguéis en el vuestro. Quiero morar en vuestro Corazón y quiero amar por Él. En vuestro Corazón quiero vivir ignorado del mundo y conocido solamente de Vos; en Él me abrasaré con las llamas del amor que debe consumir el mío, y encontraré la fortaleza, la luz, el valor y el verdadero consuelo. En mis desalientos me animará, en mis tristezas me regocijará, en mis inquietudes y turbaciones me sosegará.
¡Oh Corazón de Jesús!, haced que mi corazón sea el ara de vuestro amor, que mi lengua publique vuestras bondades, que mis ojos se fijen en vuestra llaga, que mi entendimiento medite vuestras adorables perfecciones, que mi memoria conserve siempre el precioso recuerdo de vuestras misericordias y que cuanto hay en mí manifieste mi amor a vuestro Corazón.
¡Oh Jesús mío!, haced que mi corazón esté siempre pronto por Vos a todo género de sacrificios. Amén.

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