Domingo 1 de noviembre de 2026 · Fiesta de todos los SantosFacebookInstagramContacto

Oración contra el influjo diabólico

Del ritual griego.

Kyrie Eleison.

Oh Señor, Dios nuestro, soberano de los siglos, omnipotente y todopoderoso, Vos que habéis hecho todas las cosas y que todo lo domináis y transformáis con vuestra sola voluntad; Vos que en Babilonia habéis transformado en rocío la llama del horno siete veces más ardiente y que habéis protegido y salvado a vuestros tres santos jóvenes; Vos que sois médico y sanador de nuestras almas; Vos que sois la salvación de los que en Vos esperan; os invocamos y os suplicamos que anuléis, expulséis y hagáis desaparecer toda actividad y potencia diabólica, toda presencia, ataque y maquinación satánica, toda influencia y curiosidad maligna, y todo maleficio de personas maliciosas y malvadas, obrados sobre vuestro siervo(a) [decir el nombre].

Y ya hubiere sido motivado o provocado por la beldad, el valor, la felicidad, los celos y la envidia, o el «mal de ojos», Vos, Señor, que amáis a los hombres, extended vuestras poderosas manos y vuestros altísimos y potentes brazos, mirad y proteged a ésta, vuestra creatura, enviando sobre ella un ángel de la paz, un poderoso guardián de alma y cuerpo, quien reprenderá y expulsará toda intención retorcida, fuerza maligna, maleficio y hechicería de personas perniciosas y envidiosas; de manera que, bajo vuestro amparo, vuestro suplicante protegido pueda cantar con gratitud: «El Señor es mi socorro. ¿qué puedo temer? ¿qué mal puede hacerme el hombre?»; y aún más: «No tendré temor del mal porque Vos estáis conmigo, Vos sois mi Dios, mi fuerza, mi Señor poderoso, Señor de la paz, Padre de los siglos por venir».

Sí, Señor, Dios nuestro, tened compasión de vuestra creatura y salvad a vuestro siervo(a) [decir el nombre] de todo daño o amenaza procedente de maleficio, y protegedlo(a) de todo mal, puesto que sois Rey soberano, y todas las cosas son posibles para Vos. Os lo suplicamos por la intercesión de la más que bendita, gloriosa Señora, Madre de Dios y siempre Virgen María, de los resplandecientes Arcángeles y de todos tus santos. A Vos sea el honor y la gloria, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

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