Oh Dios mío, te suplico derrames benignamente tu bendición sobre mis amigos, y les manifiestes de nuevo la grandeza de tu amor y la eficacia de tu poder.
Sé Tú la guía de sus almas y el amparo de sus corazones.
Si sufren, concédeles tu paz y tu misericordia.
Si vacilan, fortalécelos en la confianza.
Si desfallecen por el cansancio, sostenlos con tu divina fortaleza.
Si se sienten estancados en el camino espiritual, hazles sentir tu cercanía y ábreles un nuevo comienzo en la fe.
Si son turbados por el miedo, muéstrales tu amor y fortalécelos con tu gracia.
Allí donde el pecado los aparte de Ti, inspíralos a buscar la reconciliación y, en tu bondad, dales el perdón.
Bendícelos, Señor, y concédeles conocerte más profundamente; rodéalos de amistades buenas y fieles que los animen, los sostengan y los confirmen en la valentía.
Da a cada uno luz para discernir todo influjo del mal y toda tentación que pueda dañarlos, y hazles comprender que en Ti hallan la gracia y la fuerza para vencer. Amén.

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