Señor mío Jesucristo, por las cinco llagas que en la cruz llevasteis y por las innumerables que os imprimió nuestro amor, os suplicamos que en vuestra gran misericordia favorezcáis a los que redimisteis, y nos salvéis con vuestra preciosa Sangre y nos conduzcáis a todos a la vida eterna. Amén.
Aplaca, Señor, tu enojo,
Tu justicia y tu rigor;
Dulce Jesús de mi vida,
Misericordia, Señor.

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