Miradme, ¡oh mi amado y buen Jesús!, postrado en vuestra santísima presencia, os ruego con el mayor fervor imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme, mientras que yo, con todo el amor y con toda la compasión de mi alma, voy considerando vuestras cinco llagas, teniendo presente aquello que dijo de Vos, ¡oh buen Jesús!, el Santo Profeta David: «Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos». Amén.
Indulgencia plenaria, rezando esta oración de rodillas, después de comulgar, delante de alguna imagen de Cristo crucificado, y añadiendo algunas preces por las intenciones del Romano Pontífice.
🇻🇦 En ego, o bone et dulcissime Iesu
En ego, o bone et dulcissime Jesu, ante conspectum tuum genibus me provolvo, ac maximo animi ardore te oro atque obtestor, ut meum in cor vividos fidei, spei et caritatis sensus, atque veram peccatorum meorum pænitentiam, eaque emendandi firmissimam voluntatem velis imprimere; dum magno animi affectu et dolore tua quinque vulnera mecum ipse considero, ac mente contemplor, illud præ oculis habens, quod jam in ore ponebat tuo David Propheta de te, o bone Jesu: «Foderunt manus meas et pedes meos; dinumeraverunt omnia ossa mea».

Deja una respuesta