Oh Nuestra Señora de las Victorias, tenemos firme e inquebrantable confianza en vuestro poder de intercesión ante vuestro Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Humildemente os suplicamos que intercedáis por todos nosotros, que nos hallamos unidos bajo vuestro título bendito de Nuestra Señora de las Victorias.
Os imploramos también vuestro poderoso auxilio para nuestras necesidades particulares.
[Aquí se menciona la intención especial].
En vuestra maternal bondad, dignaos rogar a Jesús que perdone todos nuestros pecados y faltas, y que derrame sus bendiciones sobre nosotros y sobre todas las obras de caridad realizadas en vuestro santo nombre.
Os suplicamos que nos alcancéis la gracia de participar, por toda la eternidad, de la victoria de Cristo y de la vuestra, en la vida que no tiene fin.
Concedednos que un día nos unamos a Vos para alabar eternamente al Padre, a su Hijo Jesucristo y al Espíritu Santo, un solo Dios por los siglos de los siglos. Amén.

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